Minos

Donde goza el pensamiento

Entrevistas

                   Francois Valleys*

                    Entrevista por: Japhet Torreblanca

 

Este número de Minos trata sobre la diversidad, es decir, sobre el reconocimiento de lo otro, primer paso necesario en la adopción de cualquier postura que quiera  incluirse bajo los flexibles márgenes de la ética, por ejemplo el matrimonio homosexual. ¿Cómo ves el camino avanzado hacia este reconocimiento?

 Es a partir de la declaración de los derechos humanos que en lugar de fijar un modelo de vida se fija derechos para concebir modelos de vida dentro de la pluralidad y la diversidad, entonces la declaración de los derechos humanos es la que nos permite reconocer al otro como usted bien dice, en su derecho.

 

Esto a cambiado todo porque, por ejemplo, al nivel de la práctica religiosa, desde una ética tradicional la única buena religión es la nuestra y a quien no sigue nuestra religión es un ateo, es un iconoclasta, hay que suprimirlo, hay que convertirlo, etc. Mientras que a partir de la declaración de los derechos humanos la fe es un derecho, entonces hay un derecho a la creencia religiosa, la que tú quieras, nadie te puede impedir creer y obviamente nadie te puede impedir tampoco no creer, eso abre la posibilidad.

 

Esta idea muy poderosa tiene dos hilos, aunque en la historia de la humanidad no es absolutamente nada. En los países europeos que plantearon e imaginaron esta idea primero, el camino esta más avanzado porque corresponde a la evolución histórica que la misma gente hizo, pero en todas las naciones que reciben desde fuera esta noción de derechos humanos es muchísimo más lento. En América latina obviamente predomina todavía la ética tradicional, la del modelo de vida, entonces si el modelo de vida en el patrón de conducta sexual es la heterosexualidad, el matrimonio, la virginidad, etc, etc, y si tú no sigues el patrón no eres ético, entonces hablar de derechos de los homosexuales con alguien que vive desde un patrón de conducta de ética tradicional es difícil, porque éste no entiende lo que dices, tiene que pasar a este nuevo patrón de conducta que son los derechos humanos, cambio que en América latina avanza muchísimo más lento.

 

Al referirte en tu trabajo a las piedras de las buenas intenciones llamas la atención sobre el peligro que implica todo modelo prefabricado de desarrollo, Deleuze en una lectura sobre el mito de Ariadna en Nietzsche vincula al héroe Teseo con el espíritu de la pesantez  y el resentimiento, Teseo sólo es un héroe porque resiste, porque se adapta, porque para ser héroe no tiene más que un camino: resignarse a lo que ser héroe significa. Él se acoge a un modelo prefabricado de heroicidad, actúa porque las pautas de actuación le vienen desde fuera, Teseo sólo reacciona a las exigencias del modelo, por eso Nietzsche lo llama alma reactiva, espíritu del resentimiento. ¿Crees tú que sea este espíritu de la pesantez y el resentimiento el que se hace presente a través de las decisiones etnocentristas tomadas por los políticos contemporáneos?

 Es un lindo puente teórico; sí, lo aceptaría. Claro, hay un espíritu de pesantez. Yo creo  que las políticas de desarrollo están muy ligadas a esta ética tradicional que propone un gobierno de unidad y al poder que te da el saber; cuando consideras que el saber te permite mandar trabajas como si fueras tú el experto y el otro el ignorante, el súbdito, el beneficiario del saber; tú tienes la ciencia y él debe recibir tu ciencia.

Obviamente hace tres o cuatro décadas que sabemos que sin participación de la población no hay desarrollo, pero para dejar  que la población participe hay que aceptar no tener todo el saber,  osea que el experto no es tan experto, hay que soltar un poco el control, dejar que la gente se auto eduque, dejar que la gente se critique, hay que trabajar más como facilitador y menos como experto, pero como todo el mundo tiene miedo al cambio le es muy difícil al experto decir ahora voy a ser facilitador,  ya no voy a ser experto, cuando se aferra a eso se ve su espíritu de pesantez, así, todo el esfuerzo que a gastado en saber lo quiere cobrar en poder, la sociedad está hecha sobre este patrón.

 

Nuestro gran problema ético y político hoy es el de redefinir límites al poder de la ciencia, esto es algo muy nuevo porque históricamente la ciencia se impuso en contra de los poderes políticos, religiosos y monárquicos, la ciencia estuvo del lado del rebelde, de la libertad, de la liberación, etc,etc. Hoy en día es al contrario, la ciencia está del lado del poderoso y debemos liberar la ciencia del propio poder, es lo que yo llamo una gestión social del conocimiento, porque al momento el conocimiento no es gerenciado de un modo social, es gerenciado de un modo elitista, quien tiene un saber lo vende a quienes lo pueden comprar y lo utiliza para el poder.

 

Volver a poner la ciencia debajo del ejercicio ciudadano es muy complicado, por ejemplo, si tú preguntas a la gente lo que opina sobre la mantequilla y el club de fútbol, pueden opinar bien, pero si les preguntas lo que opinan sobre las decisiones epistemológicas de sus universidades, ahí ya no son competentes. Para que los ciudadanos puedan controlar la ciencia tienen que estar informados, pero esto es un circulo vicioso, la ciencia no pasa al pueblo por lo que el pueblo es ignorante frente a la ciencia, entonces la ciencia no se va arrodillar delante de un pueblo ignorante.

 

Tú hablas de la necesidad de cambiar el paradigma de desarrollo social, lo que implica de un modo específico un cambio en la definición de desarrollo en aras de alcanzar la preciada autotomía. ¿No son acaso estos cambios en las definiciones, momentos de una revolución que busca liberar primero el lenguaje de significaciones estáticas, de dar paso al movimiento del sentido?

 Sí, totalmente, es lo que Merleu Ponty llamaba el lenguaje instituyente, no instituido, el discurso que instituye un nuevo paradigma. Es muy difícil, yo veo una sola puerta para que este nuevo paradigma de desarrollo se pueda instituir, es la contradicción ecológica, el límite de desarrollo humano de las naciones unidas en sí es una payasada, es muchísimo mejor que el mero crecimiento económico, pero es una payasada, porque ahí Finlandia, Noruega, Canadá salen primero, pero si todo el planeta viviera como un finlandés se necesitarían cuatro o cinco planetas tierra, entonces el jaque mate está en que su desarrollo económico no es suficiente pero tampoco su desarrollo humano, necesitas un desarrollo humano sostenido y esta insostenibilidad de los modelos de desarrollo actual es lo único que nos empuja hacia la redefinición de dichos modelos.

 

Pero es complicado, por ejemplo, nuestro patrón ético y cultural nos conduce a considerar que la unidad primordial de la sociedad es la familia, la familia nuclear, hay muchos análisis económicos que nos dicen que la familia no se puede satisfacer así misma, aún considerando que cada familia suprimiese sus necesidades económicas siempre encontrarás el estado de carencia y la necesidad de trabajar más para ganar más plata, siempre encontrarás el desarrollo según el patrón de crecimiento económico; mientras que si tomáramos la unidad económica primordial como un conjunto de familias, ahí si podríamos con muchísimo menos cubrir las necesidades básicas de todo este conjunto de familias y entonces vivir con menos, mucho más relajado, produciendo menos, con una huella ecológica y una calidad de vida muchísimo mejor, esto se llama el comunismo primordial y hoy en día tratar de defender esta idea resulta bastante difícil, un retorno a modelos antiguos de la tribu.

 

Creo que esta idea se constituye fuera de los márgenes de lo pensable, es así que se hace impensable un modelo comunista primordial o un modelo socialista.

 Si, lo que yo digo es que hay que tener mucho cuidado, si hay un lugar en el cual la izquierda a fracasado totalmente y debe ser superada es a nivel de sus patrones de desarrollo, los regímenes socialistas y comunistas son todavía mas insostenibles, tanto a nivel político porque derivan en regímenes totalitarios, como a nivel ecológico, mira China, el país que más contamina la atmósfera, curiosamente los dos países que más contaminan el mundo son Estados Unidos y China, con patrones ideológicos aparentemente opuestos están totalmente de acuerdo los dos para darse un precedente económico a costa del mismo planeta.

 

Entonces yo no veo ninguna esperanza en los regímenes socialistas y comunistas, esta comunidad primordial como base económica de la que te hablo es un modelo que no se ha implementado hasta ahora y que pediría volver sobre muchas prácticas, incluso políticas, seria más cercano a las comunidades de los años setenta.

 

Tu respuesta a las dificultades originadas por la violencia simbólica producto de la imposición de un modelo prefabricado de desarrollo es la de un estricto universalismo moral. ¿La formulación de estos márgenes de moral universal no llevaría consigo también una forma de violencia en su generación? Por ejemplo, será necesario someter las reglas de conducta  a cierta lógica y/o discursividad imperante.

 Necesito imponer el diálogo, necesito imponer a mi interlocutor no decir nada sin buscar un buen argumento para decirlo, es ésta la imposición. El criterio de universalización es dinamizar nuestros discursos y nuestros patrones de conducta hacia mayor universalidad, entonces es un proceso que auto genera el mejoramiento continuo, y en ese sentido creo que garantiza el progreso pero sin imponer nada más que dialogar para conseguir este progreso, siempre la ética impone, siempre la ética aspira a ser ley y a obligar, yo creo que la obligación más necesaria y simpática que hemos tenido en la historia es la imposición de la democracia.

 

Hay que entender el desarrollo como un proceso permanente que centra su atención en las estrategias más que en los objetivos, esta ética que hace prioritario el proceso necesita de un gesto filosófico más profundo que consiste en la afirmación de un perpetuo movimiento de la realidad como condición de posibilidad para el señalamiento de cualquier diferencia.

 Sí, sin duda, porque cuando abandonas el modelo tradicional, si tu ética no la vas a fundamentar en un modelo de vida ¿que te queda?. Una vez que saliste del idealismo de hacer que la realidad corresponda a la idea que pensaste, bueno, queda la otra vertiente, que es la vertiente asiática del Tao donde no hay ninguna idea pero hay un proceso permanente, donde la respiración sana del proceso es la ética, entonces una ética que ya no define un modelo de vida, es un pequeño mejoramiento discreto de cada día, atento, que murmulla lo mejor cada día y que hace que haya vida, que haya evolución y progreso mas que en la imposición de un modelo que descarta a cualquier realidad que no corresponde al modelo que se ha impuesto, es esa la manera violenta de hacer la historia. Entonces, el proyecto que tenemos que realizar es el mismo proceso de darnos proyectos cada vez mejores.

 

Por último, tu trabajo como filósofo y como narrador de cuentos está siempre vinculado a la creación ya sea de conceptos en el primero y de historias en el segundo ¿Ves también la totalidad de tu vida vinculada a un acto creativo o artístico?

 Yo no veo la totalidad de mi vida, como Nietzsche decía: “Nosotros sicólogos del futuro no buscaremos conocernos” no me interesa conocerme, pero a nivel de narración oral yo digo que no creo absolutamente nada, yo cuento los mas viejos cuentos que todo el mundo ya sabe, para mí el afán de no inventar nada es lo más relevante en el arte de narrar cuentos. En la filosofía si, en la filosofía yo busco inventar lo que siento que falta en nuestro mundo, que no va bien y si no va bien es que hay  algo que falta.

 

En el cuento yo no trato de inventar nada, solamente de obedecer a la historia, lo digo siempre: yo no cuento el cuento, el cuento se cuenta en mí, a través de mí pero yo no cuento nada.

 

¿Y tus aportaciones personales?

 Es el cuento que mira en mí lo que necesita, el dice ¡ahh! esto puede servir, cuando no encuentra nada en mí  se va y yo no cuento este cuento porque siento que no es mío, si el cuento encuentra en mí lo que necesita se queda. Me toca la puerta y me dice: ¡Oye nárrame!... y  yo le digo: Sí, cuento. Sí, señor.

 

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* Master en Filosofía (Universidad de Nantes - Francia). De nacionalidad francesa, reside en el Perú desde hace 15 años. Especializado en temas de ética aplicada al desarrollo y la Responsabilidad Social Universitaria, dicta cátedra en el MBA Gerencial y la Maestría en Gestión Educativa de la Pontificia Universidad Católica del Perú. Es consultor en temas de enseñanza de Ética y Responsabilidad Social Universitaria en la “Iniciativa Interamericana de Ética, Capital Social y Desarrollo” del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

 

                      Oswaldo Reynoso*

                                                               Entrevista por: Japhet Torreblanca

 

 

¿Sigues pensando que en Octubre no hay Milagros?

Por supuesto, y la realidad me da cada vez más la razón

 

¿Qué significado tiene para ti este título?

Bueno, el problema de los títulos para el autor, siempre es un conflicto muy serio. En lo que se refiere al conjunto de cuentos, por lo general el autor escoge el título de uno de los cuentos. Otros autores prefieren utilizar un título que según el autor englobe la temática o la intención de todos los cuentos. En la poesía creo que no hay mayor problema, porque revisando los títulos, siempre encuentro que es un título poético. Pero en la novela si hay un problema. Hay algunos novelistas que tienen mucho acierto en el título, por ejemplo Ciro Alegría: El mundo es ancho y ajeno, La serpiente de oro, Los perros hambrientos, son títulos que tienen un volumen sonoro muy impactante, y al mismo tiempo el título nos da una idea ya de la novela. Hay otros autores que no tienen este talento, o lo pierden, como el caso de Vargas Llosa: La ciudad y los perros, Los Jefes y Los cachorros son buenos títulos. En Conversación en La Catedral, ya comienza a decaer.¿Conversación en la Catedral, no suena noo?, ¿Quién mató a Palomino Molero?, es difícil (…), Elogio de la madrastra, ya la palabra madrastra es difícil de pronuncia. En Lituma en los andes acierta. Ribeyro si tiene buen sentido, toda sus colección de cuentos lo tituló: La palabra del mudo, magnífico título. Es un problema, pues, muy serio porque hay que encontrar un título que tenga varias características, en primer lugar que sea un título que tenga esa masa sonora, en segundo lugar que en cierta forma de al lector un anticipo de lo que va a leer. En mi misma novela, En octubre no hay milagros hay una parte en que un personaje dice que esta escribiendo una novela y que todavía no ha escogido el nombre, y dice que hay dos nombres: Octubre, octubre, o En octubre no hay milagros. Y quedo, pues, En octubre no hay milagros.

 

            ¿Cuál era tu estado anímico y existencial cuando escribiste obras como: En Octubre no hay milagros, o Los inocentes, y que comparación podrías hacer con el presente?

            Yo me eduqué acá, en Arequipa, en el colegio de la Escuela Normal, era un colegio de aplicación que quedaba en San Agustín, frente la iglesia de San Agustín, en una casa vieja. Esta escuela normal tenía una escuela de primaria de aplicación, por lo que mi formación en primaria fue religiosa, pero eso sí, tengo que reconocer ahí un gran acierto desde el punto de vista pedagógico: daban importancia primordial al lenguaje y a las matemáticas. Allí yo aprendí a redactar, me enseñaron a redactar, me enseñaron a comprender lo que leía, a tal extremo que los alumnos de quinto año de primaria sacaban una revista que la dirigía precisamente un poeta arequipeño: Jorge Bacacorzo. Pero tenía su lado negativo, que era que todos, casi todos los Hermanos de la Salle eran españoles, franquistas, y antes de entrar a la clase nos hacía hacer el saludo fascista, nos enseñaron el himno de Franco: Cara al Sol, en una de las aulas estaba el retrato del “generalísimo”, y en las veladas de teatro los alumnos de “La Normal” presentaban a los Republicanos como criminales, como asesinos.

 

De ahí pasé al colegio San Francisco. En el colegio San Francisco si bien es cierto pertenecía a una congregación, sin embargo todos los profesores eran civiles, y teníamos en las aulas a personajes como Héctor Cornejo Chávez, Mazeyra, etc y todos compartían horas con la Universidad, eran magníficos  y de religión casi no había nada. Ahí formé parte del coro y viviendo en la Calle Ugarte iba a la iglesia del convento de Santa Catalina a ayudar misa porque en la Normal me enseñaron a hacerlo. Pero después tuve una evolución, y en el libro El goce de la piel indico que a través de una experiencia sexual llego a la conclusión de que dios no existe. Cuando voy a Lima me enfrento a una realidad totalmente diferente, ahí encuentro que la religión es un rito casi totémico, tribal, con la procesión del Señor de los Milagros. Eso me conmovió mucho. Además, por esa época, comencé a estudiar marxismo y en la novela hay una visión marxista de la realidad, sin embargo hubo sectores de izquierda que me atacaron porque era una novela de decadencia burguesa, y porque para ellos el problema de la vivienda, del cual trata el libro, no era trascendente.

 

            Siendo tú el inaugurador de la literatura urbano-marginal ¿no te sientes poco reconocido?

            Bueno, en realidad cuando publiqué mis dos novelas sufrí ataques muy fuertes, no solamente en lo que se refiere a mi obra, sino a mi persona. Salieron algunos titulares en periódicos que me señalaban como corruptor de menores, por otra parte quemaron mi libro en la procesión del Señor de los Milagros, y hubo una petición de varias personas ante el Ministerio de educación para que me retiraran el título y me prohibieran el ingreso a las aulas. Y el actual “retórico huachafo” Javier de Valle Riestra, que en ese entonces era regidor, dijo que como se había permitido la publicación de mi libro Los Inocentes, y que este había sido escrito por un escrito podólogo, es decir por alguien que escribe con los pies. Además pidió que se cerrara un bar donde nos reuníamos. Pero mi satisfacción fue que José María Arguedas recibió con mucho cariño la obra, lo mismo que Sebastián Salazar Bondy, Manuel Baquerizo, Washington Delgado, Javier Sologuren, Luís Alberto Ratto, yo recibí el apoyo de estos escritores (…) de Romualdo Valle, de Eleodoro Vargas Vicuña. Uno de los aspectos que algunos críticos muy despistados objetaban de la obra, es que si bien es cierto En octubre no hay milagros yo presentaba el mundo marginal de la clase media, que yo conozco porque pertenezco a el, sin embargo no permitían que me haya “atrevido” narrar en la novela pasajes de la alta clase social, clase que me era desconocía, siendo por lo tanto, según ellos, mis  personajes inverosímiles. El que me dio la clave para responder a esto fue Eleodoro Vargas Vicuña, me dijo: “…mira, tu has escrito una obra de ficción, no una obra sociológica”. Además el otro aspecto que el señalo es que, cuando tu hablas de esa clase dirigente, estas trabajando la opinión que nosotros de clase media tenemos de ese grupo.

 

            ¿Qué dificultades tiene un escritor que es considerado políticamente incorrecto?

            Muchas, a mi me han sacado de muchas universidades. El año sesenta quitaron la Categoría Universitaria de “La Cantuta”, nos declaramos en huelga, nos pusieron en una lista negra, no podíamos trabajar en ningún sitio. De allí me fui a Venezuela, allí tuve algunos problemas de carácter político y salí. Luego fui a trabajar a Huamanga, nos quisieron rebajar de categoría y varios profesores renunciamos.

 

De allí fuimos a “La Cantuta”, y cuando yo era Vicerrector y Rector interino las fuerzas de la Represión Armada tomaron la Universidad, y como yo no puedo conciliar la disciplina militar con la libertad académica: Renuncié. Luego me ofrecieron un trabajo en China, y estuve en buenas relaciones con los chinos hasta que publiqué Los eunucos inmortales y lamentablemente desde entonces toda relación con China se ha roto luego de haber trabajado doce años, porque los Chinos niegan que hubo una masacre en Tian’anmen, y en la novela yo testifico que hubo tal cosa. Además en ella yo hablo de los viejos corruptos que actualmente gobiernan china. Luego regresé al Perú, estuve trabajando en “La Villareal” para salir de allí posteriormente. Toda mi vida la he dedicado a dos actividades: la creación, y la docencia. Las dos me han dado grandes satisfacciones, a tal extremo que ahora que tengo 75 años vivo feliz, satisfecho, y comprendo que estas dos actividades han sido como dos serpientes enroscadas, y ahora descubro que solamente tenían una cara,

 

¿Y cuál es esa cara?

La felicidad de haber vivido entregándome íntegramente a esas dos actividades.

 

 Con respecto al libro  El goce de la piel,  ¿Al parecer consideras importante la sensualidad y el erotismo en la creación literaria, por qué?

            Porque es una cosa fundamental en la vida. Se ha dicho que mi obra, El goce de la piel, es una obra de carácter homosexual, yo no diría que es tanto, es más bien una obra de homoerotismo. Nuestra cultura occidental a glorificado la belleza de la mujer y la ha convertido en un objeto, y donde se confunde la belleza con la atracción sexual. Pero la belleza es otra cosa. El cuerpo humano es bello. En El goce de la piel, en el fondo hay una protesta, es una obra marginal, existe el ateísmo por medio de la negación del placer, y en dos o tres cuentos de allí existe una alegoría indicando que en el Perú hemos vivido una especie de edad media, cuando me refiero a las iglesias, cuando hablo de las imágenes cadavéricas, el culto cristiano es un culto a la muerte, al dolor, al sufrimiento, noo? En la obra rompo esta concepción medieval, en cierta forma es una obra del renacimiento. Hay un crítico – Faverón Patriau -  que escribió varias páginas en la revista Hueso Húmero donde hace un magnífico estudio de El goce de la piel  y señala que es una obra donde se aplica el marxismo y la lucha de clases está demostrada en los cuerpos. Basta describir un cuerpo para que en esa descripción del cuerpo se pueda ver la lucha de clases  

 

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*Oswaldo Reynoso es uno de los más destacados novelistas del Perú contemporáneo. Ha publicado: Luzbel (Poemas, 1955), Los inocentes o Lima en rock (1961), En Octubre no hay milagros (1966), El escarabajo y el hombre (1970}, En busca de Aladino (1993),  Los eunucos inmortales (1995). 

ENTREVISTA: Antonio Cisneros*

                                               Por: Japhet Torreblanca del Carpio

 

¿Es posible definir la poesía? ¿Que dirías sobre ella?

 

Mira, sobre la poesía hay muchas definiciones y ninguna de esas la define realmente; poesía es muchas cosas, por ejemplo, poesía es un testimonio del mundo interior del poeta y del mundo que rodea al poeta,  pero siempre es una cosa que es de y a través del poeta a diferencia de la narrativa donde los personajes pueden ser colectivos, otros, el autor puede esconderse detrás de un personaje, de una trama. El poeta inevitablemente es el sujeto y el objeto del propio poema, no puede evitarlo, podríamos por ejemplo poner el caso de una novela: “Pantaleón y las visitadoras”, a nadie se le va a ocurrir que Vargas Llosa es Pantaleón o que Vargas Llosa es una visitadora,  pero por ejemplo si hablamos de “Poemas Humanos” de Vallejo a nadie se le va a ocurrir decir: así, es un señor que escribe sobre un señor que sufría. El poeta es el objeto y el sujeto del poema, esa es una primera definición. 

 

La otra podría ser también: el poema es sobretodo y ante todo la lucha contra el lugar común, osea, en realidad la poesía existe desde hace tres mil años más o menos, los temas de la poesía que yo sepa son los mismos también: amor, desamor, soledad, solidaridad, melancolía y un par de temas más. Y entonces, ¿Cómo durante tres mil años pueden repetir los mismos temas? Y es que cada vez lo dice de una manera diferente, esa es la razón de ser de la poesía, la poesía son palabras y son palabras que dicen cosas. Por ejemplo, a todo el mundo se le muere el padre y es muy triste que se muera el padre; pero lo que ha quedado a través de los siglos son por ejemplo las coplas a la muerte de su padre de Jorge Manrique, osea, no es el papá de Manrique lo importante, sino como expresa Manrique la muerte de su padre. Por eso también la poesía en el fondo es esa manera única de nombrar las cosas, es eso que haces que la gente que te lee o que te escucha dice ¡Ah carajo! Yo quería decir eso pero no sabia cómo,  en el cómo esta la poesía. Bueno y hay muchas definiciones más.

 

Tu obra aborda a través de lo cotidiano y lo particular hechos y situaciones de trascendencia social y humana con una cierta ironia ¿Se puede ver en esa característica un signo de tu compromiso ético frente al otro?

 

 

Bueno, mi primer comppromiso commo poeta es con la poesía misma. La poesía en realidad es una arquitectura de palabras. Ahora, lo que es inevitable, es que lo que tu describes también va a reflejar tus inquietudes, tus intereses, tus circunstancias, el tú mismo interior, porque estas buceando dentro de ti, pero ese tú mismo interior esta lleno del mundo que te rodea; entonces, si en tu vida también es importante un criterio ético, un criterio justiciero, un criterio de comprensión, asimilación  del otro, de los demas, inevitablemente va a estar reflejado en el poema, pero no es una intención, no es un acto de propaganda, es como dijimos al comienzo: el poeta es el objeto y el sujeto del poema, inevitablemente eso va a estar dentro del poema de una manera más clara, menos clara, más objetiva, menos objetiva.

 

En arte poética del libro "Como higuera en un campo de golf" te refieres al poeta como a un chancho que eructa despues de comer caca y como consecuencia recibe premios. Da la impresión  de que  ese fin ideal atribuido convencionalmente a la poesía se convirtiera bajo tu perspectiva en algo sin mayor importancia ¿Donde quedaróa entonces  para ti la función del poeta y la poesía?

 

Bueno, en primer lugar esa historia del chancho y de arte poética tampoco la tomemos como una gran imagen o un gran símbolo, o una actitud muy pensada, una perspectiva de vida o un criterio intelectual, tampoco. Seguramente que hay mucho de aquello que yo siento por la solemnidad, por la alta seriedad; pero no solamente con respecto a la poesía, respecto a la vida en general. Soy una persona muy lejana del mundo académico, muy lejana del mundo de los tontos solemnes, de la gente que no tiene sentido del humor, o de la gente que cuenta chistes, que es una de las formas más estúpidas de referirse al humor. El humor es reírte de ti mismo pero no decir voy a contar el chiste de la suegra o el de jaimito, son pelotudos en realidad. En general los solemnes que cuentan chistes son como una amalgama de pelotudos que yo evito. Entonces el poema tiene que ver con eso, no se refiere tanto a las pulsiones del poeta ni a la poesía, es mi actitud frente a la vida en general.

 

Ahora, la función de la poesía; soy incapaz de darle funciones a la poesía, la poesía existe, la poesía entre otras cosas es una forma de conocimiento, es la primera  forma de  conocimiento del propio poeta. El poeta para escribir poesía urga dentro de sí mismo a diferencia del novelista que para escribir novelas busca personajes, busca circunstancias y arma un esquema para desarrollar. El poeta lo que tiene que hacer es mirarse adentro para ver que cosa saca y ahí descubre cosas. Tu no tienes ni idea de que es lo que vas a escribir, pero de todas maneras tu no sabes a ciencia cierta en que va a terminar el poema, de algún modo las palabras llaman a las palabras, tu vas descubriendo que querías decir a medida que vas escribiendo. 

 

Ahora, también eventualmente es una forma de conocimiento,  no conocimiento intelectivo, sino conocimiento sensorial, interior, apasionado, de tu  lector; y eso puede ocurrir en la medida de que al fin y al cabo somos seres de la misma especie y mal que bien somos parecidos, entonces, algo que funciona para ti puede funcionar para tu lector; pero tú no estas pensando en tu lector, tú escribes pensando en ti mismo.

 

No es una formula

 

Así es, exacto, es una forma de conocimiento de uno mismo en primera instancia;  en segundo lugar, como rebote también se convierte en una forma de conocimiento afectivo por supuesto entre los demás.

 

La escritura es una actividad siempre presente en tu vida ¿Que lugar le darias en un listado de prioridades?

 

Bueno, depende que escritura. Está la escritura de la poesía que es una cosa muy personal, muy difícil, muy complicada y por otro lado está una escritura más utilitaria, mas sencilla.  Yo soy periodista y escribo crónicas, columnas, textos para álbum de fotografía, es una escritura que esta más allá de la escritura utilitaria porque en realidad son columnas, crónicas firmadas, pero claro, eso es papaya, la prosa no me lleva el alma ni me complica la vida como la poesía. La poesía si es una cosa muy intima, muy profunda, pero no tiene un lugar especifico, es un elemento paralelo en tu vida, está dentro. Ahora si establecemos prioridades en el sentido de los poetas, como se suponen son los poetas mejor dicho,  con toda franqueza yo no vivo pensando en poesía ni tengo el alma sensible como...como...

 

Hölderlin por ejemplo

 

Como quién...

 

Hölderlin

 

Como Hölderlin, como mi amigo el maestro, el difunto Javier Sologuren, o como mi amigo el poeta José Emilio Pacheco que no sabe cuanto cuesta el pan ni donde se toma el microbús (Risas). No, la verdad es que no, yo soy un viejo muchacho de barrio, con tres hijos, cinco nietos, hincha del cristal,  eso es primero, después el poeta.  Si queríamos hablar, así es.

 

¿Crees que la escritura es un instrumento que puede ayudar a construir la realidad, a completarla, a mejorarla?

 

No creo, osea, contra la realidad no puede nada ni nadie. A lo máximo la escritura lo que puede es darle una mejor calidad de vida el lector y sobretodo al escritor, sino mira tu no mas los premio Planeta .

 

¿De donde toma Antonio Cisneros la inspiración para escribir?

 

Bueno, los temas son los temas de la realidad,  tu realidad interior y tu realidad exterior, eso es inevitable. Ahora, la inspiración tu no la tomas, la inspiración viene y se va sin previo aviso. Yo sé que en los últimos tiempos a la gente no le gusta hablar de la inspiración, por ahí veo el articulo de mi amigo Valdivia “90% de transpiración”, pero no,  yo he llevado más de un taller de poesía y les digo a los alumnos: el taller no va a inventar poetas, si hay un poeta dentro de alguno de ustedes el taller sirve para sacar el poeta que existe;  pero si no hay un poeta dentro, aunque vayan a mil talleres nunca serán poetas. Con los años, creo que el poeta nace, no se hace;  ahora, se hace una vez que ha nacido poeta, osea si eso no se desarrolla, no hay lecturas, no hay nada, se pasma  en general.  Pero por la misma razón que existe la inspiración existe la musa, tu no la llamas a voluntad, viene cundo quiere, te da vueltas, si no le haces caso se ofende y se va.  Viene, se estaciona un tiempo. ¿Cuánto tiempo? Una semana, dos, tres, cuatro semanas estás particularmente receptivo al lenguaje, a las imágenes, particularmente lúcido, relativamente contento, se puede caer el techo encima, estás en estado de gracia y dura pues un tiempo, después poco a poco se va yendo y te vas quedando tan idiota como estabas al comienzo antes que llegara la musa (Risas).

 

Se convierte uno en un objeto uno de la inspiración

 

Bueno, no tanto,  tampoco te me pongas tan cocinero Pacheco, Javier Sologuren, la vida real es menos complicada y menos sublime de la que sospechas.

 

*Lima 1942, poeta, profesor universitario, periodista, autor de una obra de multiples registros y de considerable extensión que ha sido traducida alrededor de catorce idiomas. Entre algunos de sus más destacados trabajos tenemos: "Canto ceremonial contra un oso hormiguero", "Como higuera en un campo de golf" y  "Un crucero a las islas Galapagos". 

 

 

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